martes, 18 de diciembre de 2012

Chistes varios: Humor judio

Un judío  le dice a su hijo:
-        Anda, Issac, ve a decirle al vecino que nos preste el martillo.
Isaac va donde el vecino y vuelve enseguida.
-        Papá, dijo el vecino que no nos puede prestar el martillo, porque se le gasta.
-        Salomón  ¡Desgraciado! , hay que ver lo tacaños que son algunos. ¡Bah!. Bueno, andá y sacá el nuestro entonces.
Un judío que está arrancando el papel de pared de su casa, es visitado por un amigo.
-        ¿Redecorando la casa?
-        No. De mudanza.
El niño judío preguntando al rabino:
-        ¿Qué hace un judío si tiene frío?
-        Se pone al lado de la estufa
-        ¿Y si tiene mucho frío?
-        La enciende.
El adulto judío que pierde el pelo preguntando al rabino:
-        ¿Qué diferencia hay entre un judío que  se queda calvo, y cualquier otro hombre al que le sucede lo mismo?
-        Que el otro se compra una peluca y el judío vende el peine.
Un judío que le ha prometido a su hija un viaje en avioneta como regalo de cumpleaños, está negociando con un piloto acrobático:
-        ¿Cuánto me cobra por dar un paseo de una hora?.
-        Quinientos pesos
-        ¡Uf!, eso es mucho dinero, ¿Y si sólo es media hora?
-        Por media hora, doscientos cincuenta.
-        ¿Doscientos cincuenta?, ¿no tiene nada más barato?
-        Pues mire, podemos hacer un trato. Si usted se sube a la avioneta y es capaz de estar completamente callado durante todo el vuelo, no le cobro ni un peso.
-        ¡Trato hecho!
Suben los tres y el piloto empieza a hacer piruetas, rizos, caídas en picado, el avión boca arriba, boca abajo, tirabuzone... y el judío mudo. Por fin se cansa el piloto y aterriza.
-        ¡Oiga!, me tiene usted asombrado. Mire que hice cosas peligrosas con la avioneta y usted no pronunció ni una palabra.
-        Si quiere que le diga la verdad... estuve a punto de gritar cuando se cayó mi hija...
Un judío hablando a su hijo:
-        Este reloj perteneció a al tatarabuelo de mi tatarabuelo, pasó luego a manos de mi bisabuelo, de mi bisabuelo a mi abuelo, de mi abuelo a mi padre, de mi padre a mí y ahora quiero que pase a tí... ¡Te lo vendo!
Había un judío que tomaba las fotos solo del cuello para abajo...
¡para que no le salieran 'caras'.!
Un judío va al periódico a poner un anuncio de la muerte de su esposa. Llega y le dice a la joven que lo atiende:
-        Quisiera poner un anuncio de defunción de mi esposa.
-        ¡Muy bien!. ¿Qué va a decir?
-        "Murió Ana".
-        ¿Sólo eso?...
-        Sólo eso.

- 

       Señor, ¿cómo va a poner " Murió Ana"? Un mensaje tan escueto… ¡es el aviso fúnebre de su señora esposa!
-        Pero es que no puedo gastar mucho.
-        Pero señor  ¡Si la tarifa mínima es por 6 palabras!
-        ¡Ah!, entonces ponga: " Murió Ana, Vendo ropa de mujer ".

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